Translate

sábado, 12 de agosto de 2017

Empanada de jarrete



    ¡ Aquí estoy de nuevo! No sabéis cuánto echo de menos mi blog y a mis lectores. Hoy he tenido la suerte de tener acceso a un ordenador con wifi y tiempo para escribir una receta. Es una empanada sencilla que aprovecha unas sobras de un guiso de jarrete clásico: Dorado en aceite con cebolla y zanahorias, salpimentado y regado con vino y brandy. Como ya sabéis, lo dejamos hervir tapado a fuego lento hasta que esté bien tierno. Esto puede llevar tranquilamente hora y media pero queda allí, en la cocina, y no nos impide hacer otra cosa mientras tanto. 

     Para el relleno necesitaremos:

Sobras de carne (que tambien podría ser asada)
Una o dos cebollas
Un huevo duro
Un puñado de pasas sin pepitas
Aceite y sal



     Hicimos demasiada cantidad y sobraron dos tarugos de carne. Yo pensé: otra vez guiso no. Y por eso lo reconvertí en empanada. En Ferrol de reconversión sabemos un poco. Vamos a empezar con la masa. Era poca, una empanadita y la hice con:

Medio pocillo de leche
Medio pocillo de vino blanco
Medio pocillo de aceite de oliva suave
Una cucharilla de sal
Harina 

     Yo pongo todo en un cuenco y voy añadiendo harina hasta obtener una bola de masa tierna que amaso en la encimera añadiendo puñaditos de harina según necesite. Eran algo menos de 200 gramos. Dejamos reposar mientras preparamos el relleno


     Cortamos la carne en lonjas finas o como nos dé la gana. Doramos una cebolla grandota hasta que esté bien tierna. Salamos ligeramente, según esté la carne de salerosa. Por otro lado cocemos un huevo unos 12 minutos. A la cebolla le añadimos un par de cucharadas del guiso de carne y no importa si se cuela alguna rueda de zanahoria. 

     Cuando la cebolla está muy tierna la apagamos y comenzamos el estirado de la masa. Dos bolas, una un poco mayor que otra (la de abajo) y muy estiraditas con el rodillo. Es una empanada muy chica y, seguramente, vale la pena doblar las cantidades. En casa duró unos minutos. Bien, sobre la masa ponemos la carne, la cebolla, el huevo duro en tiras y un puñado de pasas sin pepitas. Cubrimos con la otra lámina, cerramos los bordes y cortamos el centro para que no se hinche. Yo suelo utilizar un molde para galletas. Pintamos con huevo batido. 

     Sólo queda llevarla al horno a unos 175º una media hora hasta que esté bien dorada. En un horno nuevo quizás tarde menos.


     Quedó una empanada realmente rica y muy rellena de carne. Se la comieron en un santiamén y yo pensé que había hecho muy poca cantidad de masa y que fue una pena. Creo recordar que quedaba poca harina y por eso lo hice así. ¡Cocinera precipitada e impaciente! Os animo a hacerla por rica. Tengo que reconocer que le puse el huevo duro recordando el pastel de cierva cartagenero. En casa son muy entusiastas de mis empanadas lo cual, por supuesto, me satisface. No podría ser de otra forma. 

     Os doy las gracias por seguir leyéndome mientras yo estoy ausente de mis obligaciones blogueras. Es algo que no puedo evitar por la vida loca del verano que, no es tan loca, pero me tiene de paseo y me impide publicar. No es malo para mí porque descanso y me renuevo un poco. Sin embargo, no dejo de teneros presentes y pensar nuevas recetas. Cuando como fuera, por ejemplo, pienso: Esto lo haría para mi blog de esta o aquella manera (más sencillo, más barato, más sabe Dios cómo,...). Estos días he tenido muchos lectores desde Panamá a los que mando un saludo cariñoso. Como decía aquella canción: 


"Panamá, tierra querida,
Yo te canto con amor..."

     También me han leído desde Filipinas y Japón... Lugares bien lejanos. He pensado con rubor si habrán visto mi tuneo del ramen... Bueno, ya sabéis que todo lo hago con cariño. Ya sin más, os deseo a todos un muy feliz fin de semana. 




jueves, 3 de agosto de 2017

Ensalada de brécol


     Esta ensalada me la enseñó a hacer una de mis cuñadas. Es muy rica y me sorprendió tomar el brécol crudo. Se hace en un momentito y admite, como todas, pequeñas variantes. Lo que yo le puse fue:

Un buen montón de "florcitas" de brécol
Un puñado de nueces
Unos dátiles picados
Un puñado de bacon dorado y crujiente
Mayonesa
Mostaza
Miel 
(Vinagre, aceite y sal) 

     Del brécol limpio vamos cortando las florecitas con una tijera. Podemos aprovechar el resto para un puré o lo que se nos ocurra. Doramos el bacon en tiritas en una sartén a fuego medio hasta que esté en su punto. Pelamos las nueces y las cortamos en trocitos. También cortamos los dátiles. Las cantidades son un poco "a según" y al gusto. 

     Por otro lado hacemos el aliño con mayonesa, mostaza y miel. Se pueden mezclar estas salsas y ya... Yo no quería poner mucha mayonesa y aliñé con aceite sal y vinagre, y añadí dos cucharadas de mayonesa, una de miel y una cucharilla de mostaza antigua. 


     Quedó una ensalada francamente rica. Nos gustó mucho a todos. En cuanto a la variación, cabe la posibilidad de usas pasas en vez de dátiles, o pistachos en lugar de nueces. Siempre adaptándonos un poco a la despensa. En verano ya se sabe que todo es un desorden. Aunque a mí no me dio tiempo, es bueno que esté un rato en la nevera para que el brécol esté más tierno. En todo caso, es muy rica y se hace volando. Os deseo a todos muy buen fin de semana, que ya va llegando. 

     ¡Ah! y en la primera foto os dejo una sugerencia de menú que, como veis, consiste en: zorza de pollo, patatas y batatas fritas, acompañadas de la deliciosa ensalada. Hasta la semana que viene.