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jueves, 27 de marzo de 2014

Habichuelas...



     Esto es casi una fabada pero no lo es. En primer lugar porque las legumbres están envasadas en Astorga, provincia de León. Son unas habitas blancas muy ricas que, al parecer, provienen de... USA. No se puede leer la letra pequeña. Yo que estaba tan contenta pensando que eran maragatas.

     Ahora ya no sé cómo llamar a esta entrada. Están hechas casi como una fabada pero son americanas. Bueno, el caso es que están muy ricas y las he puesto a cocer con un paquete de compango (ya sabéis: chorizo, morcilla y panceta), una cebolla, un diente de ajo, aceite de oliva, una cucharilla de pimentón de la Vera y sal. Deben cocer una hora y media o algo más. Hay que dejarlas antes en remojo, unas 12 horas. Es bueno hacerlas temprano y dejarlas después apagadas. Un rato antes de comer las encendemos. A las legumbres les encantan estos descansos. Quedan mucho más ricas.




     No creáis que tengo nada contra las legumbres americanas. Es que creo que el envase nos da una idea distinta. Pero están muy buenas. No tienen hechura "riñón" sino más redonditas. Más tipo "baked beans". Seguro que son estupendas para hacerlas con tomate como las de la lata. Pues nada más. Me he quedado confusa con estas habitas. Como no son de aquí, no sé si hay que "asustarlas". Yo les he puesto agua fría un par de veces y, la verdad, han quedado muy enteritas. De tacto muy suave y ricas de sabor. Mi hijo mayor dijo que estaban espectaculares. Ya veis que, aunque yanquis, se han adaptado perfectamente a la receta.




     De postre he puesto yogur de limón con arándanos y albahaca. ¡Tengo que acabarlos! Quizás mañana haga unos muffins. Creo que tomar yogur después de un potaje de legumbres nos ayuda a digerirlo mejor. 




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