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martes, 13 de febrero de 2018

Lacón con grelos



     Hace unos días me dijo mi cuñada Carmen que en mi blog no estaba el Lacón con grelos, también conocido por laconada. Yo le dije que no me extrañaba nada pues me pasa que me invitan o que hago fotos y salen mal, y van quedando platos pendientes. Vamos, que me pasa con más cosas. Así pues, puse como objetivo bloguero publicar una laconada antes de la Cuaresma. Justo empieza mañana. Para no liarnos más, vamos con la laconada y sus ingredientes:

Dos buenas tajadas de lacón
Una buena tira de tocino o panceta
4-6 chorizos gallegos
2-3 patatas por comensal
Grelos


     Antes era normal comprar un lacón para hacer una laconada como Dios manda pero hoy en día, que las familias son pequeñas, si compramos un lacón entero es una barbaridad. También se puede comprar envasado al vacío. Yo lo hice hace unos días en pequeño y quedó muy rico. Pero estas primeras fotos son de una laconada que compró mi marido en el mercado de la Magdalena. 

     Lo que yo hago comúnmente es cocer en abundante agua el lacón con el tocino. Hay que desalarlos de víspera. Si son al vacío, suelen venir con menos sal. Bien, pues deben hervir alrededor de una hora. Mientras lavamos bien los grelos y pelamos las patatas. Prefiero poner 3 patatas medianitas por cabeza que dos grandes. Yo, por ejemplo, no soy patatera... Entonces... me tomo una chiquita encantada. 

     Y ya con la verdura limpia y las patatas peladas, a la hora de cocción, ponemos en la olla los chorizos, las patatas y los grelos. Todo junto, como en el caldo. Los grelos, me lo han preguntado, los cortamos con las manos en varios trozos, quitando la parte del tallo que resulte gruesa. Si son buenos, se puede aprovechar casi todo pues suelen ser muy tiernos. 



     No huele a caldo gallego porque no tiene unto. Huele a lacón con grelos. Nos sale un caldito denso que resucita a los muertos -es un decir- y que podemos tomar bebido como aperitivo o al mismo tiempo que vamos tomando lo demás. 




     Los de las fotos es un poco lío porque hay mezcla de dos días y dos laconadas distintas. La foto inferior es la laconada que hice con el lacón al vacío. Os digo que estaba muy rico aunque resultó todo un poco escaso -era un diario- pero hacerla fue coser y cantar.


        Me gustaría daros un par de consejos tipo Carmen: Uno es que si los trozos de lacón son muy grandes, puede convenir ponerlos un rato antes que el tocino, tardan lo suyo en cocerse. Otro que tengáis cuidado con las patatas. Si las dejamos hervir más de 20-30 minutos, según tamaño, pueden desaparecer entre el caldo y da mucha rabia. Las patatas hay que sacarlas cuando estén. Como dije: patatas, chorizo y grelos van la última media hora al puchero. 
     

     A la hora de presentar, según la cantidad o si hay invitados pondremos una o varias fuentes: Sacamos los grelos y los escurrimos, las patatas, el chorizo que podemos cortar en varios trozos, cortamos y quitamos la piel al lacón y al tocino,... Como vosotros veáis. Os digo que es un plato suculento y muy rico.


     Y algunos postres carnavaleros cuyas recetas ya están en el blog. Después de tomar el lacón y los grelos... Lo normal es tomarse un par de orejas, dos o tres torrijas, varios freixós... que para eso son finos. Menos mal que empieza la Cuaresma. Esto es tremendo porque aún no has adelgazado el Roscón de Reyes y ya estás con estas cosas. Una vez más, gracias por leerme. Os deseo a todos muy buenas noches.


viernes, 9 de febrero de 2018

Pues hicimos sushi...



    Sí, ya sé que un entendido no diría que esto es exactamente sushi, que deberíamos llamarlo makizushi o vaya usted a saber. El caso es que compramos algas nori y arroz para hacer sushi y nos pusimos, como quien no quiere la cosa, a ver qué tal nos salía. 

     Además, utilizamos palitos de surimi y aguacate. Para mojar, salsa de soja. Ni jengibre ni wasabi, ni siquiera vinagre de arroz. Fue todo bastante de andar por casa. La cuestión es que fue divertido y nos gustó. 

     Así que vamos a necesitar:
Algas nori
Una taza de arroz para sushi
Dos tazas de agua
Palitos de surimi 
Aguacate
Sal, vinagre blanco y azúcar
Salsa de soja



     Tengo que decir que compramos las cosas en Mercadona, de marca blanca. Las hay en cualquier supermercado. El arroz lo hice dos veces. La primera vez seguí las instrucciones del paquete y lo cocí 10 minutos -me extrañó- y quedó como un crollo. La siguiente vez lo hice 18 minutos y bien. Creo que se podría hacer con arroz Sos, la verdad. El arroz se lava bien y se cuece en agua hirviendo ligeramente salada hasta que está hecho.

     Preparamos con dos cucharadas de azúcar y tres de vinagre lo que yo llamo el "almíbar de vinagre". Si el vinagre no es de arroz, al menos que sea blanco, claro. Esto lo ponemos unos 30-40 segundos en el micro hasta que se disuelve. Si os parece poco, hacéis más. El arroz se estira en una fuente, se abanica para que se enfríe, se le canta una nana y se rocía con esta mezcla que parece que no pero le da mucho chiste.


    Yo no tenía esterilla de bambú y usé papel de aluminio. Me sirvió muy bien. Como cuando se hace un brazo de gitano. Ponemos el alga nori, cubrimos unas dos terceras partes, colocando los palitos y el aguacate en tiras. Es un relleno simplón, lo sé, pero no quería hacer nada más sofisticado por si salía un asco. Uno de los rollos lo acompañamos con sésamo negro. Quedó gracioso.


     Hechos los rollos, los mandé un par de horas a la nevera para que se dejaran cortar bien. La verdad es que no fue difícil.


    El sushi se toma con palillos y se moja en salsa de soja. Es también típico acompañarlo con wasabi, que pica que adoece, y con jengibre encurtido. Esto sí que me gusta mucho pero no lo tenía. Sé que en Carrefour lo hay.


    
    Eran cuatro rollos y éramos cuatro personas. Sobró algo de arroz y surimi y monté unos rollitos que no se podían coger pero sabían ricos. ¿Veis los palitos de la foto inferior. Están hechos para los que no sabemos usar los palillos. Os digo que yo con dos deditos me arreglé barbaro para mojar los rollitos en la salsa de soja. 


     
     ¿Rico? Para mi gusto, mucho. Y eso que no hicimos ningún esfuerzo económico. Os digo que voy a pensar en otros rellenos, como por ejemplo, salmón marinado cortado en tiras gorditas o el mismo salmón ahumado que usamos para hacer el falso tartar.

     Bueno, ya os contaré cuando haga más... Me parece un aperitivo muy rico para una comida asiática ya sea ramen o algún otro plato oriental. También, formando parte de una cena variada a base de pinchos, me parece divertido, rico y vistoso. Se puede uno lucir mucho. Ya sabéis que en Japón exigen un mínimo de colores en la comida.

     Para terminar, os cuento que, por fin, vamos a hacer una laconada este fin de semana. Así podré compartirla con todos vosotros. Ya veis qué cambio de rumbo. Nada más que contaros, creo. Os deseo a todos un muy feliz fin de semana carnavalero.

domingo, 4 de febrero de 2018

Muffins de anís y maíz


Los muffins es una de las cosas que considero más fáciles de hacer. Esta receta, yo creo que es americana porque la encontré y la traduje hace ya tiempo. Es de las que salen bien, fáciles y ricas. Os la voy a recodar.

Receta base de los muffins:

  Ingredientes:
(La medida que vamos a usar es una taza)
Una taza y media de harina
Tres cuartos de taza de azúcar
Media cucharilla de sal
Dos cucharillas de royal

Un tercio de taza de aceite

Un huevo
Completamos la taza hasta arriba de leche


Para hacer el crujiente: se mezclan dos cucharadas de azúcar y una de harina, con una nuez de mantequilla. Se hacen grumitos y se ponen encima de los muffins antes de hornear


     Se hacen en diez minutos. Se mezclan en un bol la taza y media de harina, los tres cuartos de taza de azúcar y la media cucharilla de sal y las dos de royal. En la misma taza ponemos un tercio de aceite, un huevo y leche hasta completar la taza. Se mezcla con lo anterior con una espátula. Al horno a 200º unos 25m. Las cápsulas de papel es preferible ponerlas en moldes para que suba la masa y no crezca a lo ancho. El horno debe estar bien caliente.


 
 Como habréis observado, la receta base es copiada del propio blog. Ahora vamos con las variaciones: Teníamos taza y media de harina de trigo. Bien, pues sustituimos media taza por harina de maíz de la amarilla. No la maizena blanca. La amarilla aporta color y un delicioso sabor a maíz. 

     Por otra parte, añadimos una cucharilla de anís en grano. Esas semillitas pequeñas que encontramos en cualquier supermercado. Donde las especias. Me chiflan porque al ser sólidas, van a mayores, no cambiamos la receta. Quizás recordéis que otras veces hemos puesto arándanos en los muffins, o pepitas de chocolate. 



     El crujiente queda muy rico pero esta vez, simplemente he espolvoreado los muffins crudo con azúcar. Ya veis que han subido perfectamente. Y como son tan sencillos, no hay más que contar. Admiten cualquier variación, respetando las medidas básicas. Es como veis, como el bizcocho de yogur con anís y maíz. Cambiando la receta base. Es lo divertido de la cocina, da para mucha canfurnada. Os digo que una de las recetas de muffins estuvo entre las más leídas del año pasado. Gustan mucho. De momento os dejo. Os deseo una feliz semana.




lunes, 29 de enero de 2018

Freixós fáciles


     Hoy traigo una variante de freixós que es la que hago de memoria y salen, la verdad, muy ricos. No tiene ciencia porque las referencias vienen siendo las de los crêpes con un añadido, el agua, sin contar el anís y el azúcar, claro. Vamos allá:

Una taza de harina
Una taza de leche
Media taza de agua
Un huevo mediano
Una cucharada de anís 
Una cucharada de aceite
Una cucharada de azúcar
Una pizca de sal



     La foto de arriba no ha salido muy bien pero es la taza que tengo como referente para todas las recetas. Dentro pone 1 cup y 1/2 cup... quiero decir que es de lo más práctica y como es de acero, no se rompe. Todo lo que tenemos lo batimos con la batidora y dejamos que repose unos 20 minutos. Comprobáis la textura pero es bastante correcta. Preparamos una sartén untándola al calor del fuego con tocino. Esa grasa impide que se peguen pero, ¡atención! como esta pasta lleva una cucharada de aceite, si no utilizáis tocino, no se pegará. Lo digo por si alguien no es partidario del tocino, que puede ser. 


     La medida es de un medio cucharón, más o menos. Yo tengo un cucharoncito del tamaño correcto para el freixó pero no le he hecho foto. Es muy cómodo porque sé que tengo que llenarlo casi hasta al borde. Ponemos la pasta, que es bastante fluida, en la sartén, giramos para que se coloque en redondo y dejamos que se cuaje. Damos la vuelta y en un minutito tenemos el freixó listo. ¿Veis la foto de arriba? El freixó tiene que "visar", ser transparentito. Como podéis comprobar, se ve el dibujo del plato a través de él. Es lo correcto. 



     El punto de dorado es personal, no muy dorados, diría yo. El tamaño de la sartén, lo mismo. Yo los hago chicos. Y bueno, con esta cantidad, en sartén pequeña saldrán alrededor de 15. No son pocos. Cuestan muy poco en cuanto a material. En lo que concierne a paciencia y dedo quemado... Pues bueno, queman más que los crêpes -las crêpes francesas-. Yo creo que es por el agua. Los últimos que hice me dolieron bastante las yemas de los dedos. Os recuerdo que el viernes es la Chandeleur, en francia se toman crêpes y se encienden velas. Es la fiesta de la Presentación de la Virgen, la Candelaria. Otro motivo para hacer freixós, filloas o como queráis llamarlos. Eso sin contar que ya falta poco para el Carnaval. ¡Otra enchenta!




     En cuanto al relleno... Mermelada, miel, miel con nueces, nata, crema pastelera... A mí solos ya me chiflan si son bien finitos. Me he dado cuenta de que en el blog no he publicado el lacón con grelos... Es increíble el despiste. Intentaré solucionarlo pronto. 

Buenas tardes a todos. 

domingo, 28 de enero de 2018

Día de sol


     Hoy ha pasado en Ferrol una cosa extraordinaria: Ha hecho un magnífico día. Aunque no ha sido un invierno especialmente duro, es cosa corriente en nuestra tierra tener un jueves precioso y un sábado lluvioso. Así pues, en cuanto comimos nos pusimos en marcha hacia la boca de la ría. Es, siempre lo digo, uno de mis lugares favoritos del mundo mundial. Los alrededores de Ferrol, cuando brilla el sol, son difíciles de igualar. 



     Nos dirigimos primero ha San Cristóbal. Es un castillo pequeño, o un fuerte, que está hecho una ruina. Aquí veis la entrada, que está entera de milagro... Pero está en un enclave precioso y tiene unas maravillosas vistas. Los castillos de nuestra ría son uno de nuestros orgullos y visita obligada. 



      Desde el mismo San Cristóbal vemos el puerto exterior. 


     A continuación hemos ido a Monteventoso. Las vistas son apabullantes. La playa que veis, con su lago, es Doniños. Una de las playas más queridas por los ferrolanos. También una de las más bellas.



     Terminamos la jornada en Prioriño Chico. Es como un balcón al océano. Allí nos quedamos para ver la puesta de sol. Milagrosamente, no hacía frío. 

     Hasta aquí esta entrada, que no engorda... Os digo que se agradece mucho una excursión como esta, a pleno sol. Son lugares muy queridos que tienen muchos recuerdos más queridos aún. Por eso lo comparto con vosotros. Buenas noches a todos. 

sábado, 20 de enero de 2018

Roscones 2018 para recordar


     Este año hice dos roscones con la receta sencilla del año 2016. Simplemente añadí más leche para hacer más masa, incorporando a ojo más harina. Puse ralladura de limón y naranja y agua de azahar. Estuvieron al horno 25 minutos a 175º horno convencional. En la base el horno, un cacharrito de acero inoxidable con agua. Quedaron muy ricos, gustaron mucho y no creo que sean los mejores que he hecho pero me quedé contenta. Uno era para mi madre...

     Ingredientes 2016:
12grs de levadura fresca
Medio vaso de agua
Medio vaso de leche
Un huevo grande
60grs de mantequilla
Ralladura de media naranja
75-100grs de azúcar
Una cucharilla de anís en grano
Una pizca de sal
 Harina de fuerza

     Para terminar:
Un huevo batido
Almendras
cerezas confitadas
Una cucharada de azúcar
Unas gotas de anís

(Ver receta Roscón de Reyes 2106)



     Las amigas me preguntan a veces pequeños detalles que yo olvido contar. Por ejemplo, si la masa la hacemos de noche, es bueno dejarla en la nevera. Lo que vamos a hacer es amasar directamente sin hacer esponja, hasta formar una masa muy tierna. Leva muy despacito, envuelta en aceite y cubierta con film, pero si os fijáis en la diferencia entre las fotos, arriba y abajo, ya veis que la masa crece estupendamente. Si, por ejemplo, fuéramos a hornear el roscón en pocas horas, dejaríamos la masa fuera de la nevera, incluso cerca de una fuente de calor (no excesivamente calurosa). Por eso, cuando me dicen que las masas se enfrían... me parece que no es tan exacto, lo que es cierto es que en el frigorífico le lleva más horas. Es una hermosura cómo salió de la nevera, ¿no os parece?
     

     Después formamos el roscón o roscones, amasando un poco antes, con la ayuda de aceite hacemos el hueco en el centro. Ponemos los adornitos bien metidos para que no se escapen al volver a levar, pintamos con huevo batido y añadimos montoncitos de azúcar humedecida con anís. Esto ya lo he explicado muchas veces, simplemente lo recuerdo. Si hay tiempo, lo ideal es dejar que doblen su tamaño, los roscones ya formados y adornados, antes de ir al horno. Confieso que yo no lo hice. Seguramente el punto de ternura sería más perfecto si lo hubiese hecho. Os digo que se me suele echar el tiempo encima la mañana de Reyes. Ya os comenté arriba lo del cacharrito de acero con agua en la base del horno. Aporta humedad... Yo es la primera vez que lo pongo y no noté diferencia.



El horno caliente, metemos los roscones a 180º unos 23-25 minutos. Si son pequeños más temperatura y menos tiempo... siguiendo, por ejemplo, una receta que tengáis de bollos como referencia. En el caso, de que queráis, vamos a suponer, hacer roscones pequeñitos para los niños, o incluso bollitos con esta masa y una nuez. A los niños no les suele gustar la fruta escarchada pero sí las nueces o las almendras que doradas quedan exquisitas. 


  
  Y aquí podéis ver que la miga quedó muy tierna. Todos los que los tomaron los encontraron muy ricos. Os digo que yo creo que vale mucho la pena hacerlos pues, aunque no sean perfectos, tienen el encanto de lo casero. Sabor de madre. 



     Finalizo esta entrada con algunas fotos de la pularda de Año Nuevo. Creo que quedó divina, aunque esté mal que lo diga la cocinera.  



     El consomé lo hizo mi marido y también estaba maravilloso. Hubo aperitivos similares a los de Navidad, que ya no os pongo, y postres navideños que no eran caseros. A ver si el año que viene... este... hago alguno. Esta entrada retrasada, queda como explicación de los roscones para quien pueda tener alguna duda. La receta es la del año 2016. Gracias por vuestra paciencia. 






martes, 16 de enero de 2018

Cinco años de blog

 

     Según parece, hoy es el día internacional de la croqueta. O tal vez debería escribir: el Día Internacional de la Croqueta... Cuando me enteré por la mañana, no pude evitar ponerme a preparar una béchamel croquetera. Soy una gran aficionada a las croquetas desde hace años. Como iba a preparar una crema de calabaza, separé un trocito de dicha hortaliza y me puse a ello. Creo que estas croquetas ya andan por el blog (ver Croquetas de calabaza) así que no me voy a enrollar demasiado. 



     Doradas la cebolla y la calabaza, picaditas, incorporamos unos 50 gramos de harina y le damos unas vueltas a fuego medio. Esto es lo de siempre. Después añadimos la leche. Para esta cantidad de harina sería medio litro. Si sois nuevos en el arte croquetero, podéis poner un poco menos, 450ml. Quedarán un pelín más espesas pero no os darán tantos problemas para empanar y freír. Las croquetas son un arte delicado y si están muy finas no hay quien las "líe". 



     La béchamel, muy cremosa, debe hervir unos 20 minutos a fuego suave. A última hora añadimos un par de quesitos en porciones y dejamos que se fundan. Lo siguiente es dejar que se enfríe antes de ponernos con las cucharas. Me gusta formar las croquetas no muy grandes, medianitas, y debemos freírlas de cuatro en cuatro en aceite bien caliente para que no se abran. Esto es en teoría y si están verdaderamente tiernas. Si no están tiernas... se pueden freír a lo loco que no pasa nada, pero no estarán tan finas.

     Un truco para empanar y que queden crujientes, es añadir un chorrito de aceite al huevo batido. A mí me gustan muy tiernas por dentro y doraditas por fuera. Estas cosas son personales, claro está. 


     Poco queda por decir de estas croquetas, salvo que nos gustaron mucho. Pero había otra cosa que quería comentaros para mí importante: hoy cumple este blog cinco años. ¿Os podéis creer que llevo ya un lustro publicando recetas? Me parece mentira, aún recuerdo los nervios iniciales, la inseguridad y las dudas de si esto interesaría a alguien... 

     Pues es por eso que hoy he publicado, aunque algo tarde, esta entrada apresurada. Para agradecer a las croquetas su existencia (y a su inventora) y a todos mis lectores por su paciencia y el cariño que tantas veces me han demostrado. Cinco años de blog... Nunca lo hubiera imaginado. Gracias mil.