Translate

jueves, 20 de julio de 2017

Redondo en tartera


     Suelo hacer el redondo al horno pero a veces lo hago, como la cinta de lomo, en una tartera. Tiene de bueno que, si quieres hacer hortalizas a la vez, no se te queman. Por otra parte, en verano algunas veces nos encontramos sin horno cuando viajamos. No tiene ninguna dificultad y queda realmente tierno. Lo que necesitamos es:

Un redondo de ternera
Cebollitas 
Una zanahoria
Aceite
Sal y pimienta
Tomillo
Una copita de brandy


     Empezamos sellando el redondo por todos lados en aceite bien caliente. Este proceso tiene de malo que salpica y ponemos la cocina perdida. También nos puede salpicar las manos y los antebrazos así que, tened cuidado. Según va tomando color, lo rodeamos con las hortalizas. Lo rico es que se doren también. 


     Una vez doradas, salpimentamos, espolvoreamos las hortalizas con una cucharilla de tomillo -si gusta- y bañamos con una copita de brandy. Es el momento de bajar el fuego y tapar. 


     Vamos a dejar hervir a fuego suave unos 40-50 minutos, girando a media cocción la carne, igual que hacemos con la cinta de lomo. En cuanto salamos y tapamos va a empezar a soltar jugo. Una vez pasado este tiempo, separamos del fuego y dejamos templar antes de cortar. Entre otras cosas para no quemarnos. 


     No queda crudo, sino ligeramente rosado pero totalmente hecho. No creáis que a todos gusta la carne cruda. En la foto de abajo veis que ha soltado jugo que nos servirá para acompañar la carne. Es realmente muy rico y natural y se puede espesar un una cucharadita de maizena disuelta en agua.


     No aconsejo calentar la carne ya que está en su punto y se nos pasaría, pero no hay inconveniente en calentar la salsa con las hortalizas. 

  

   Cuando nos sobra, la dejamos en la nevera. Cortada fina sirve para hacer unos sándwiches y bocadillos deliciosos, ya sea con mostaza, mayonesa o la salsa que prefiráis. 

 

     Es un clásico muy sencillo que tiene la ventaja de ser una carne muy limpia que a casi todos gusta. Es muy tierna y propia para un día de fiesta, pudiendo variar la guarnición para darle un carácter más "chic", como hacemos en Navidad con las chalotas, champiñones, patatitas fritas...

     El inconveniente, respecto a la cinta de lomo, es que sale bastante más caro. Este redondo andaba por los 1.800 gramos. Le costó entrar en la tartera. Es una carne que en casa les encanta. Os deseo a todos un feliz fin de semana


jueves, 13 de julio de 2017

Bonito del norte a la plancha



     Tenía ganas de hacer pescado pero no de freír. Las razones son las de siempre, no manchar, comer ligero,... Mi marido trajo una cola limpia de bonito del norte de Burela. Venía ya cortada en cuatro lomitos, como veis en la foto de abajo. 


     Se me ocurrió hacerlos a la plancha, en una cucharada de aceite con una cucharada de ajo picadito. De esas cosas que dices: Malo será que no esté rico. 


     Como eran unos lomos gorditos, comencé poniéndolos sobre la piel unos tres minutos a fuego entre medio y alto. Teniendo en cuenta la hechura, los giré otras dos veces, una sobre cada lado, unos dos o tres minutos. 


     La parte del extremo también la doré un minuto. Eran prismas de cuatro caras... 


     Para terminar, los salé con escamas de sal, valga la redundancia. Para acompañar los lomos tenía tres opciones: tres salsas compradas. Os digo la verdad, a mí me gustó mucho con aliolí, mis hijos prefirieron la salsa oriental. 


     Como se trataba, una vez más, de hacer un menú ligero, preparé una ensalada normal y corriente. Yo tenía miedo de que así, a la plancha, resultara algo seco pero a mis hijos les encantó. Os animo a hacerlo porque es el momento de tomar bonito y el precio es interesante. Incluso se podría hacer en una plancha al aire libre. No tiene nada que ver con el atún rojo que tomamos en el sur; este es bonito del norte, muy rico también pero de carne clara. Llevamos en Ferroliño unos días nublados pero muy agradables. Os deseo a todos muy buenas tardes.



   

jueves, 6 de julio de 2017

Gazpacho de sandía


     Decir que esto es gazpacho es mucho decir. Yo casi nunca tomo sandía, ¿por qué? No lo sé. El melón no me encanta pero contra la sandía no tengo nada. Hace unos días la tomé en casa de mi madre y me dije: Voy a comprar sandía.

     Es curioso porque hoy en día las sandías no tienen pepitas negras. Cada día nos ponen más fácil comer, hasta hay uvas sin semillas. Pues bueno, con esto de tener una buena cantidad de sandía, se me ocurrió hacer gazpacho con ella. Voy a poner los ingredientes para que veáis que muy gazpacho no era: 

750grs de tomates maduros
300grs de sandía
Un diente de ajo
Agua helada 
Aceite de oliva virgen, sal y vinagre

     Estas cantidades son aproximadas porque lo hice a ojo. Los tomates eran tipo pera, lo más baratitos, procurando que estuviesen bien maduros. Si no, el gazpacho no sabe. El ajo grande; le quitamos la parte central para que no sea indigesto. A alguna gente no le molesta, a mí me mata bastante. En cuanto al aliño y el agua, nos guiamos por nuestro modo de proceder habitual -a según- o adaptamos las cantidades de un gazpacho. Eso tiene su lógica, ¿no os parece? Entonces, mirando la receta del gazpacho de este mismo blog veo: una cucharilla de sal, cuatro cucharadas de vinagre, 6 cucharadas de aceite. Esta es una posibilidad. 

     En cuanto al agua, pensad que necesitará algo menos que el gazpacho por dos razones: 

1.El agua del gazpacho necesita hidratar el pan.

2. la sandía es todo agua. 

     Mi consejo es batir con un vaso de agua helada y ver si queremos poner más. Puede ser de cuchara o "bebible". Porque claro, tenemos que batir bien todos los ingredientes hasta que quede bien cremoso.

     Ahora queda la valoración de este gazpacho o "crema de tomate y sandía al ajo", que sería un nombre más veraz. A mí me encantó. Mi marido dijo que bien pero que quizás de postre. A uno de mis hijos le gusto mucho y al otro le gusto tan poco como cualquier otro gazpacho, señal de que estaba correcto. 

     Si os gustan estas macanadas, os animo a hacerlo. Para tomar muuuy frío de aperitivo (o de postre). Es totalmente válido para una dieta ligera. Os agradezco mucho que me sigáis leyendo. Nosotros hemos tenido algún día de playa y otros de... leer un libro o pasear. Pensaba contaros alguna cosa más pero me parece que se me ha olvidado. Hoy en Amboage tuve la alegría de ver a una amiga que me sigue desde Suiza. Me hacen mucha ilusión estas cosas. Os mando un saludo a todos. Últimamente me leen mucho desde Rusia, Estados Unidos, Argentina, México, Bolivia, Venezuela, Colombia, Chile, Alemania... Y por supuesto desde España que es donde más lectores tengo. Es increíble lo que viajan mis recetas por el mundo. En fin, lo dicho, os mando mi cariño y os deseo un feliz mes de julio. Hasta dentro de unos días. 



jueves, 29 de junio de 2017

San Pedro: Pizza con salmón y crema ligera de queso



      Hoy como es San Pedro, tenía que hacer una comida un poco especial. Nos apeteció pizza y probamos una nueva receta. Me regalaron una revista en la que salía esta idea y la cambié para que fuera algo más ligera y bastante más barata. Además, la hice como mejor me pareció. Os digo que nos gustó a todos mucho. La crema de queso, bárbara para esto o para otra cosa. La pizza con todo combinado, muy agradable. A ver si soy capaz de explicarme sin liarme demasiado.


     Lo primero hice una masa sencilla, no medí la harina pero de lo demás puse:

Un vaso de agua
Un buen chorro de aceite
12grs de levadura de pan
Sal 
Harina la que admita

     Lo ponemos todo en un cuenco y vamos añadiendo harina hasta que se separe de los bordes. Pasamos a la encimera y amasamos, añadiendo harina a poquitos hasta formar una masa tierna que se dejé amasar siendo algo pegajosa. Dejamos reposar hasta que doble su tamaño. 

     Para hacer la salsa ligera -o casi ligera- necesitamos:

200ml de queso fresco batido 0%
50-75grs de roquefort
Un diente de ajo
Una tirita de piel de limón
Perejil

     Batimos todo hasta formar una salsa homogénea. Es fácil. El queso fresco es de Mercadona y no tiene nada de grasa. Es baratito. El roquefort sí tiene grasa pero hay que ser optimista y pensar que toca poco a cada uno. Es una salsa rica para esto o para unos crudites,... Para lo que se os ocurra. La reservamos en la nevera. 

     Vamos a hacer una ensalada con lo siguiente:
Rúcula
Salmón ahumado
Unas tiras de cebolla roja cruda
Pepitas de calabaza
Aceite sal y vinagre


    Es una ensalada rica también para otra ocasión. Lo mismo que la salsa. 

     Estiramos la masa como para hacer una pizza grande. Puede sobrar un poco... La espolvoreamos con semillas variadas y pasamos el rodillo, ya en su sitio, para que no se caigan las semillas al trasladarla. Cubrimos con 200 gramos de mozzarella, unas tiras finas de cebolla roja, un hilo de aceite de oliva y pimienta. Llevamos al horno a 225º unos 12 minutos hasta que esté bien dorada. Al sacarla, la adornamos con unas tiras de salmón que hemos reservado y unas hojas de rúcula de la ensalada. Si os gustan las alcaparras, podéis poner unas pocas. En casa no las quisieron. 


     Ya en la mesa, cada comensal le pondrá la cantidad de ensalada que le apetezca -encima de la pizza- y una buena cucharada de la salsa de queso que tiene el sabor ligeramente picante del ajo crudo. La cantidad de ajo, según el gusto. 



     Nos ha parecido a todos una forma original de tomar la pizza que presentamos deconstruida y se va montando en la mesa. También cabe la posibilidad de tomar la ensalada aparte con la rica salsa que hemos preparado.


     De postre he hecho unos muffins rellenos de mermelada de grosellas -la del otro día- que no eran ligeros pero estaban muy ricos. No tenía ganas de complicarme mucho... Otro día os los cuento aunque se parecen a todos los muffins que hago. 



     Aprovecho el momento para felicitar a todos los que hoy están de santo: Paulas y Petronilas, Pedros y Pablos, en el idioma que sean. Hoy es el santo de mi padre, de mi padrino, de mi hijo,... Un buen motivo de fiesta. Buenas tardes a todos y feliz día. 


martes, 27 de junio de 2017

Mermelada de grosellas negras


     La naturaleza es sabia. Cuando comenzaron a terminarse las grosellas rojas, las negras se pusieron a madurar como locas. Nunca el matorral había dado una cosecha tan generosa. Las ramas se inclinaban hacia el suelo con el peso de las bayas. Las grosellas negras crudas no es que sean lo más rico del mundo, tienen un pasar. Lo suyo era hacer mermelada. Una vez recogida la cosecha, la repartimos y cada cual hizo la mermelada como Dios le dio a entender. 

     Tenemos que lavar bien los frutos y quitar todos los rabitos. No es una tarea enojosa en absoluto. Además, se pueden tener varios días en la nevera sin problema. No es cosa de apurarse porque aguantan muy bien. 


       Lo que yo hago es sacar la pesa y poner sobre ella la tartera a utilizar. Poner el peso a 0 y pesar la fruta. En este caso eran 360 gramos de grosellas. Después pongo el azúcar. Tenemos la posibilidad de variar la cantidad de azúcar entre la mitad y el mismo peso. Es un poco al gusto y según sea la fruta de dulce. Yo puse dos terceras partes; 240 gramos. Añadí también una tira de piel de limón. 

     Hay quien le pone una manzana por la péctina; quien le añade un limón,... Yo no puse ninguna de las dos cosas, salvo la piel que es aromática. Se puede perfectamente pasar del limón. 


     Llevamos a ebullición y dejamos hervir a fuego moderado unos treinta minutos. Removemos con cuchara de madera. 



     Va quedando una mermelada muy mona, de color parecido a la de moras, el sabor es diferente. El sabor de grosella negra que no sé a qué se puede parecer, salvo a sí misma.



     No la he pasado por el pasapurés, la he dejado tal cual. No me molestan nada las pieles ni las pepitas pero esto depende de cada uno. Creo que la única que paso es la de moras que tiene más durezas. Ya veis en el frasco que no me ha salido una cantidad exagerada. Como nos gusta bastante, no durará más de una semana. Una forma muy rica de tomarla es con tostas de queso azul. 

     No creáis que cultivar grosellas tiene dificultad, salvo tener un trocito de tierra o un buen macetón. La cosa es podar el arbusto cuando empieza el invierno. No es muy complicado si yo sé hacerlo. Lo que sí es muy satisfactorio es ver crecer las ramas, llenarse de hojitas y florecer cada primavera. Es el milagro de la vida que siempre sale adelante. Os doy las gracias a los que continuáis leyéndome desde los diversos puntos del planeta. Os mando un abrazo cariñoso. Buenas tardes.



martes, 20 de junio de 2017

Fideos estilo thai



     A veces parece que me voy a quedar sin inspiración pero siempre aparece alguna feliz coincidencia que me salva. Hace un calor horrible, es verdad, pero en casa seguimos teniendo la costumbre de comer varias veces al día. Después de la comida del mediodía, ponemos un programa de una chica que viaja por todo el orbe comiendo ¡quién pudiera! Algunas recetas son extrañas y no siempre apetecibles. Otras veces son cosas tan complicadas que ni se me ocurre intentarlas. Hace varios días probó unos fideos de arroz en Tailandia y nos apetecieron a todos. Los hacía una señoriña en un puesto callejero (no sé como se dice señoriña en tailandés). Bueno, os voy a poner los ingredientes, que nos equivocamos un poco, tal y como los hice yo. Quedaron muy ricos y es un plato muy sano y agradable:

Medio kilo de fideos de arroz
250grs de hortalizas en tiras
Dos huevos (revueltos)
200grs de tofu en cuadraditos
Un puñado de cacahuetes
Salsa teriyaki

     Espero no haber olvidado nada. La receta original llevaba brotes de soja. No los tenía y los sustituí por las hortalizas en tiras: cebolleta, zanahoria, calabacín... Esto lo decidís vosotros. Ella -la señoriña- cocinaba con un wok o sartén muy grande. Como yo tengo una sartén más normal, decidí hacer dos huevos revueltos y reservarlos. Por otro lado, ponemos agua a hervir. Hay que tener en cuenta que estos fideos se hacen en minutos. Doramos el tofu en cuadraditos con las hortalizas. Incorporamos los cacahuetes que hemos mañacado ligeramente en un mortero y, cuando todo va estando dorado, añadimos la salsa terikaki (puede ser salsa de ostras o de soja). Vamos, la que tengáis de este tipo. Ya en este punto, debemos poner a hervir la pasta para poder unir todo en unos instantes. La pasta escurrida, los huevos revueltos, todo a la sartén y le damos unas vueltas. Si os parece que queda algo seco, podéis poner un cucharón del agua de hervir la pasta. Yo suelo hacerlo. En cuanto a la cantidad de teriyaki... pues es un poco al gusto, claro.

     Bien, aunque no soy una buena fotógrafa gastronómica y el calor no ayuda, os digo que quedaron unos fideos muy ricos. Se podría cambiar el tofu por unos gambones... No llega a ser un plato vegano por los huevos revueltos, que le dan mucho chiste, pero es una opción muy sana y completa. Como nos encantó a todos, os animo a probarlos. Os deseo a todos una noche agradable porque la tarde es tremendamente cálida.  




miércoles, 14 de junio de 2017

Chips de batata con crema de cheddar


     Aquí estoy de nuevo. Hace en Ferrol una tarde algo nublada aunque la mañana fue muy bonita. De momento estoy en casa, descansando de un agitado día de San Antonio, y os voy a enseñar una canfurnada que se me ocurrió hacer hoy. Había plato único -lentejas con arroz en blanco- y me apeteció hacer un aperitivo. A todos nos ha gustado y me parece que queda original. A ver qué os parece a vosotros...

     Lo que necesitamos es una batata -mejor que sea alargada- para hacer los chips. La pelamos y la cortamos en ruedas finitas. Yo he utilizado una tabla y un cuchillo. La lavamos y la freímos en la freidora hasta que esté crujiente. Queda muy mona y parecen ruedas de zanahoria. Por eso digo escoger una o dos batatas delgadas y alargadas. Se sala ligeramente. 

     Para hacer la crema necesitamos:

Dos quesitos en porciones
Dos cucharadotas de mayonesa de bote
Una loncha de cheddar
Una tira de cebolla cruda
Una pizca de pimienta negra

     Lo que vamos a hacer es batir todo junto. Yo he puesto una sola loncha de cheddar y me ha encantado. Estaba muy suave. La cebolla cruda en cantidad como un gajo de naranja; la pimienta, la punta de una cucharilla. Y sal no he añadido ninguna. No es mucha cantidad, como veis en la foto pero se puede hacer el doble.

     Queda una cremita muy rica sin ser fuerte en absoluto. Combinada con los chips de batata (o boniato) nos ha chiflado. Los chips están ricos para cualquier cosa. Os animo a probarlo pues la dificultad es cero. Como os dije la semana pasada, mientras pueda iré publicando una vez por semana. Espero que estéis disfrutando de estas largas tardes de junio. Son las más bonitas del año. Nosotros ayer fuimos a San Antonio de la Cabana. Todo el camino es un vergel. Te rodean los rosales y árboles que están llenos de fruta. Es una belleza llegar caminando a la ermita. ¿Recordáis aquella canción?


   "Por el camino verde, camino verde
Que va a la ermita,
Desde que tú te fuieste, lloran de pena
Las margaritas..."

     Pues no la cantamos, la verdad, pero hubiese sido de lo más apropiado. Os deseo a todos muy buenas tardes.